LA CIUDAD QUE HABITO

LA CIUDAD QUE HABITO

miércoles, 6 de mayo de 2015

Insentias





Muero lentamente
mientras el vacío se apodera de mi alma
y el tiempo discurre entre las dos orillas.


El gigante se abre camino a través de la nada
levantando muros impenetrables a su paso
dejando una estela de incomprensión.


Solamente me queda el atardecer
con sus tonos naranjas en el horizonte
y la luna llena, para siempre...


Muero lentamente
cada vez que te sueño
mientras la distancia se apodera del momento.